No quiero jactarme. Pero cuando Volodia me pegó en la oreja y me escupió en los ojos, le di una lección que jamás olvidará. Fue entonces cuando le pegué con la hornilla de gas; ayer le pegué con la plancha. Pero no se murió enseguida. ¿Y dónde están las pruebas de que ese día le amputé la pierna? Todavía estaba vivo. Y maté a Andriusha a golpes sólo porque me dejé arrastrar por el impulso. No soy en modo alguno responsable por eso. ¿Por qué se metieron allí Andriusha y Liza Antonovna? ¿Quién los obligó a trasponer ese umbral?

Me han acusado de ser sanguinario. Se ha dicho que bebí la sangre. Eso es mentira. Sólo lamí los charcos y las manchas.
Es natural que uno quiera borrar los rastros incluso de la trasgresión más inocente. Y no violé a Liza Antonovna.
En primer término,
ya ni siquiera era virgen.
En segundo término,
lo que tenía entre manos era un cadáver.
De modo que la acusación es desatinada.
¿Y qué importa que estuviera a punto de dar a luz? Yo le saqué el chico de adentro. Y si no pudo sobrevivir, la culpa no es mía. Yo no le arranqué la cabeza. La culpa la tiene su pescuezo frágil. Sencillamente no era apto para vivir. Claro que pisoteé al perro. Pero es realmente cínico acusarme de asesinar a un perro, cuando allí mismo se habían perdido tres vidas humanas. No cuento al bebé.
Digamos,
y es posible que incluso yo lo admita,
que fui un poco cruel.
Pero juzgarme porque defequé sobre esas víctimas es, si me disculpan, absurdo. El defecar es una necesidad humana natural. ¿Cómo puede ser entonces indecente? Entiendo algunos temores de mi abogado defensor, pero creo que quedaré totalmente absuelto.
1 comentarios:
Me gustó.
Saludos!
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