miércoles, septiembre 27, 2006

Frases cursis

He aquí una pequeña recopilación de frases cursis que me han dicho por el nacimiento de mi hija. Siempre es sorprendente como un recién nacido puede ablandar a cualquiera. Las frases no vienen en ningún orden especial. Quien me quiera comentar sus propias frases cursis serán bienvenidas.

1. Un hijo es la prueba de que dios confía en el humano. (Mi respuesta: a. ¿Dios? ¿qué es eso?; b. Ah, sí, pues que confianzudo).
2. Los hijos son una bendición. (Mi respuesta: en este momento es una maldición, sobre todo cuando se despierta a las cinco de la madrugada dando alaridos).
3. ¡Ay, qué bonito!. (Mi respuesta: pues sí, es hermosa, que más puedo decir)
4. Vas a ver que te va a traer mucha alegría. (Mi respuesta: ahorita nomás me trae mucha mierda y vomitadas).

Pero la mejor frase y que engloba la paternidad me la dijo mi Tía Carmen Herrera: Ahora sí vas a saber lo que es tener la culpa de todo.

Según me vayan diciendo más cursilerías, las iré agregando.

martes, septiembre 19, 2006

Ya 21 años


Hoy se cumplen 21 años del temblor que sacudió al DF en 1985. Recuerdo varias cosas a pesar de que tenía 6 años de edad. Recuerdo que estaba desayunando y el foco del comedor, con todo y pantalla, comenzó a balancearse. "¿Qué raro?, ¿estaré mareado?", pensé. Recuerdo algunas cosas cayendo y rompiéndose contra el piso. Recuerdo a mi madre, quien con mucha calma, me pidió que me parara a un lado de ella, en el lugar más seguro del departamento.
El edificio, ubicado en la calle Protasio Tagle, en la colonia San Miguel Chapultepec, resistió ese y los demás temblores que el DF ha sufrido. También tengo en mi cerebro, como una fotografìa vieja, la imagen de algunos edificios caidos y otros con enormes grietas, como si fueran mantequilla y alguien hubiera clavado un gran cuchillo. Mis padres, como debían hacerlo, me protegieron lo más que pudieron, nunca vi muertos ni siquiera nos acercamos al centro de la ciudad, uno de los lugares más lastimados.
Unos días después nos mudamos a Torreón, la razón principal la dio mi hermano mayor, quien apenas cursaba el primer año de secundaria y estudiaba a un lado de la antena de Televisa, la que cayó matando a muchas personas. Parece que el horror fue tanto que decidió que ya no quería seguir viviendo en una ciudad que se comía a la gente con grietas y edificios.
Desde entonces he vivido acá (sin contar los últimos tres años), y a pesar de que he extrañado algunas cosas del DF, Torreón me ha recibido con patadas y cariño, creando una agradable relación de amor/odio.
Hoy tomaré una cerveza por estos 21 años laguneros y el temblor que me puso aquí.

viernes, septiembre 08, 2006

Más Andrés Caicedo

Canibalismo

Hay varias maneras de comerse a una persona. Empezando porque debe ser diferente comerse a una mujer que comerse a un hombre. Yo he visto comer hombres, pero no mujeres. No se‚ si me gustara ver comer a una mujer alguna vez. Debe ser muy diferente. Lo que yo por mi parte conozco, son tres maneras de comerse a un hombre. Se puede partir en seis pedazos a la persona: cabeza, tronco, brazos, pelvis, muslos, piernas, incluyendo, claro esta, manos y pies. Sé que hay personas que parten a la persona en ocho pedazos, ya que les gusta sacar también las rodillas, el hueso redondo de las rodillas, recubierto con la única porción de carne roja que tiene el ser humano. La otra forma que conozco es comerse a la persona entera, así no más, a mordiscos lentos, comer un día hasta hartarse y meter el cuerpo al refrigerador y sacarlo al otro día para el desayuno, así. Como comerse un mango a mordiscos. Porque yo puedo decir que a mi antes me gustaba muchísmo el mango verde, y después vino esa moda de partir el mango en pedacitos y fue apenas hace como una semana que me vine a dar cuenta que los mangos verdes me habían venido a gustar menos y supe también que era porque me los comía partidos, así que seguí comprándolos enteros, comiéndolos a mordiscos, y me han vuelto a gustar casi tanto como cuando estaba chiquito.. Eso mismo debe pasar con los cuerpos. La persona que ya lleva siglos comiéndolos tiene que darse las maneras de variar el plato para no aburrirse, porque si no como hacen. Yo no se‚ si ustedes leyeron la otra vez en la prensa que habían encontrado el cuerpo de un coronel retirado, metido en una chuspa de papel y amarrado con cabuya, lo que dijeron fue que lo habían encontrado por el Club Campestre, y que había expectación por el extraño estado en que se había hallado el cuerpo. Era un coronel Rodriguez, un tipo ni flaco ni gordo, de bigotico, y con una chucha que arrasaba. Claro que los periódicos nunca dijeron en que consistía ese "extraño estado en que se había hallado el cuerpo", pero como yo estoy al tanto de las cosas yo sé que el cuerpo ese lo que estaba era todo mordido. No se lo acabaron de todo porque mi coronel ya tenia 52, allí fue cuando se dieron cuenta que no había como la carne de gente joven, fresca. Los ojos, por ejemplo, que dizque son lo más exquisito, dicen que cuando la persona pasa de los 35, se endurecen y se agrian, ya no vale la pena comerlos.

miércoles, septiembre 06, 2006

Andres Caicedo

-"¿Y cómo vamos de abismo?
-Todavía no toco fondo.
-Puede que no haya fondo, hermano."
Angelitos Empantanados
Fragmento de una obra de un tal Andres Caicedo, colombiano que se suicidó a los 25 años. Mi amigo Juan Reyna me lo acaba de recomendar (¿será porque está cumpliendo 26?) En Internet no he encontrado obras completas suyas y en mi tierra los libros son objetos de lujo, aún así lo buscaré en otros lares cuando salga de vacaciones

La estabilidad

Después de tanto tiempo siento la estabilidad. No durará mucho, probablemente en diciembre todo se descomponga y me encuentre con grandes dificultades para completar el maldito y necesario chivo, sueldo, dinero mensual para sobrevivir.
Antes no me preocupaba, pero ahora tengo que darle de comer a otra persona. ¡Carajo, por qué me hicieron hombre responsable! Incluso así no pienso demasiado en el futuro. Siempre planeo mis próximos seis meses y no llego más allá. Nadie me puede asegurar que mañana, saliendo de la Ibero, un trailer no me vaya a pasar por encima. Por eso que no me emociona tanto el futuro como a los optimistas-lectores-de-superación. El futuro es una masa informe a la que no le encuentro lugar, debería poder guardarlo en el closet, justo en la parte de arriba donde se pone todo lo que no se usa pero que no quieres deshacerte.
De esta forma, poco a poco, he llegado a mis 27 años, en noviembre cumplo 28. Como se encuentra dentro de mis seis meses de planeación, pienso dar una fiesta. Invitaré a mis amigos y cenaremos discada, quesadillas y varias cervezas. Escucharemos buena música y platicaremos de todo y nada. La fiesta podrá terminar a las cinco de la mañana o más tarde, no importa. Al final, dejaré todo tirado para recogerlo al siguiente día. Ese podrá ser un día perfecto o por lo menos uno bueno.
A veces creo que no debo desear la estabilidad, que debería estar en constante movimiento, viviendo de ciudad en ciudad, pasando dificultades y complicaciones. Pero si la estabilidad me trae días como el que será mi cumpleaños, tal vez debería pensarlo dos veces y sentarme a disfrutar un taco de discada y una cerveza, viendo pasar lento el mundo, igual a un escarabajo caminando por el pavimento.