miércoles, enero 05, 2011

The Lost Fingers. No tan perdidos

Aparentemente dominada por Estados Unidos, Canadá es también un país de grandes músicos. 
The Lost Fingers es un grupo quebequense que se dedica a tocar covers ochenteros en el estilo de jazz gitano inaugurado por Django Reinhardt.
Este estilo se caracteriza por intercambiar los instrumentos de metal y la batería, típicos del swing por guitarras acústicas y un contrabajo. Pero además proporcionó una visión diferente a la estadounidense dándole al jazz un toque europeo inspirado en la música gitana y en composiciones clásicas. Pero su mayor particularidad se la dio un accidente que cambiaría la forma de tocar de Django.
En 1928, a los 18 años, un incendio en la caravana donde vivía lo deja seriamente lastimado de su mano izquierda inutilizándole los dedos meñique y anular. Entonces practica tocando con sus tres dedos restantes y ayudándose de los dedos dañados y el pulgar para tocar acordes y con el índice y el medio para crear virtuosos solos.
Sesenta y seis años después, en 1994, Byron Mikaloff (guitarra y voz) conoció a Christian Roberge (guitarra y voz) en el Conservatorio de Música de Québec. La amistad inmediata los llevo a formar The Lost Fingers en el 2004. Un par de años después, buscando diversificarse, incorporan a Alex Morissette en el contrabajo y voz, y el concepto queda redondeado.
Fusionando, no únicamente una alta técnica y mucha imaginación en los arreglos, el trío le dio un toque de humor, demostrando, una vez más, que el jazz no tendría porque ser serio y estirado.
El disco Lost in the 80’s (Sony BMG, 2008) se ha convertido en disco de platino y les ha permitido aparecer en múltiples festivales de jazz en el mundo. Pero además de estas credenciales habrá que escuchar la música. El homenaje que hacen a la música de AC/DC, Stevie Wonder, Technotronic (sí, los de Pump the Jam), Bon Jovi, Michael Jackson, George Michael y Céline Dion es desternillante, gracias a que cantan frases como “Pump it up a little more, get the party going on the dance floor”, con seriedad de crooner casi inexpresivo, pero al mismo tiempo son deslumbrantes, en especial por los veloces solos de guitarra.
Aunque parece que este grupo se quiere montar en la moda imperante en el jazz de hacer covers de canciones comerciales en versiones de elevador. El trío en realidad llega más lejos, no únicamente porque sigue la forma de hacer música de Django en la técnica, sino que el fondo, en su ideología es similar. El guitarrista gitano gustaba hacer versiones swing a, por ejemplo, un movimiento de algún concierto de Bach, un bolero raveliano, piezas de Gershwin o viejos rags de Nueva Orleáns. En este caso el The Lost Fingers revisa la música que escuchamos los treintones en nuestra adolescencia y la reinventa actualizándola y complejizando su estructura. Veremos que más nos pueden ofrecer en un futuro no demasiado lejano. 
Actualización: Desde que escribí esta reseña para una revistilla lagunera, The Lost Fingers lanzaron dos discos, uno de música francesa que se llama Rendez-Vous Rose (Sony, 2009) y otro donde vuelven a la fórmula pasada y reinterpretan éxitos ochenteros, Gypsy Kameleon (2010). Sus tres discos son muy recomendables.

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