sábado, febrero 21, 2009

Hacia un país de no-mexicanos III

Algunos historiadores recientes proclaman que nuestra historia es un tejido de mentiras. Es su deber: sólo viven para rectificar a sus maestros o a sus antepasados. Pero no es nada más la historia: ¡nuestra vida diaria sería inexplicable sin la mentira que la alimenta, la hipocresía que la vela y la complicidad de todos los que no nos atrevemos a denunciar nuestra miseria y pequeñez! La mentira inunda la vida mexicana: ficción en nuestra política electoral; engaño en nuestra economía, que sólo produce billetes de banco; mentira en los sistemas educativos; farsa en el movimiento obrero (que todavía no ha logrado vivir sin la ayuda del Estado); mentira otra vez en la política agraria; mentira en las relaciones amorosas; mentira en el pensamiento y en el arte; mentira por todas partes y en todas las almas. Mienten nuestros reaccionarios tanto como nuestros revolucionarios; somos gesto y apariencia y nada, ni siquiera el arte, se enfreta a su verdad.

Octavio Paz
Fragmento de Emeequis no. 151 tomado a su vez de Novedades, 11 de octubre de 1943. Miscelánea I. Primeros Escritos (Tomo XIII de las Obras Completas)
Fondo de Cultura Económica.

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